Mi abuela paterna

Se merece una mención porque es un conjunto de todos los adjetivos positivos elevados al cuadrado o más.

Nacida en un pueblo pequeño de Cuenca en plena Segunda Guerra Mundial, esta mujer se ha pasado más de media vida cuidando a la gente. Y no, no era enfermera. Primero sus hermanos, siendo ella la mayor; después a sus hijos, 6 incluyendo a mi padre.

Ahí hagamos un inciso. Dió a luz a una niña muerta y a su gemela con parálisis cerebral (Después de haber convivido meses con el muerto), con lo cuál supuso cuidar a la hija superviviente, que vivió 28 años postrada en una cama, alimentandose de los purés de verdudas y yogures que tan pacientemente mi abuela preparaba todos los santos días de esos 28 años. No todo el mundo habría estado dispuesta a esos cuidados esclavizadores que mi abuela ofreció a mi tía, sin jamás protestar o decir “hoy no me apetece”. Nunca, en 28 años.

A su vez, a mi hermana y a mi nos ha cuidado alguna vez, cuando ha sido necesario, y ahora me arrepiento de la guerra que le hemos podido llegar a dar, como cuando le sacamos toda la ropa del armario y la esparcimos por la cama jugando a “Los mercados”. Cuando mi abuela volvió de la compra y se encontró a mi hermana, con su delantal de las pinzas gritando “¡Lo tengo barato!” y a mi pagándole con pinzas uno de los babis que mi abuela se hacía…. creo que casi le da algo.

Pero sobre todo se sorprendió, cuando en un intento de ayudarla, mi hermana y yo abrimos la lavadora para tender la ropa. Pero quizá hubiera sido mejor esperar a que terminara. Quizá así no se habría llenado la cocina entera de agua….

Ahora que mi tía pasó a mejor vida, mi abuela ha podido conocer más mundo: viajamos con ella a Barcelona, varias veces al pueblo… Sus únicas nietas (mi hermana y yo) hemos crecido, por lo que no nos tiene que cuidar tampoco a nosotras. Ahora hemos sido sustituidas por Felipe, mi loro que lleva con mi abuela ya unos años y que le ha ayudado a superar la pérdida de mi tía; y Luna y Estrella, mis perras a las que mi abuela cuida cuando salimos de viaje.

Estoy deseando que pueda pasar unos días en Sevilla conmigo. Quiero que mi abuela conozca mundo, que viaje en avión, que esté aquí conmigo. Pero a mi abuelo le dió una pequeña trombosis, y de nuevo mi abuela tiene que cuidar de alguien a sus 72 años recién cumplidos. Para no perder la rutina.

Asíque ahora mismo me queda el recuerdo de su tomate frito casero, sus charlas al teléfono y los consejos que me da para mantener la comida fresca y, por supuesto, ese delantal que me regaló cuando me fui. Muy cachonda ella.

Para finalizar, una modificación de unos versos de García Montero:

Dentro de nada,
cuando me den permiso
las estúpidas fieras de mi tiempo,
cumpliré una palabra que nunca me pediste.

Te llevaré a Sevilla.

Así que ya sabes abuela. Aquí te espero!

Boceto #1

Bueno, aunque no todas las decisiones están tomadas todavía, hay que ir empezando con algo, asíque este es el primer boceto de lo que será mi nuevo proyecto: una página web personal dónde plasmar mis nuevos vídeos, imágenes, críticas e incluso una revista digital.

Todo llegará poco a poco…